sábado, 22 de septiembre de 2012

I'm addicted to you

Debe ser el perfume que usas
El agua con la que te bañas.
Pero cada cosita que haces a mí me parece una hazaña.
Me besaste esa noche cual si fuera el único día de tu boca, 
Cada vez que me acuerdo yo siento en mi pecho el pezo de una roca.

Son tus ojos, marrones
Esa areta verdosa
Es tu cara de niño
Esa risa nerviosa

I'm addicted to you, porque es un vicio tu piel
Baby I'm addicted to you, quiero que te dejes querer.
I'm addicted to you, porque es un vicio tu piel
Baby I'm addicted to you, quiero que te dejes querer.

Por el puro placer de flotar ahora si me llevó la corriente
Ya no puedo dormir ni comer como lo hace la gente decente
Un recuerdo ha quedado así como un broche prendido el mi almohada
Y tú en cambio que tienes memoria de pez no te acuerdas de nada.

Son tus manos de hombre, 
Y el olor de tu espalda
Lo que no tienen nombre, 
Lo logró tu mirada.

I'm addicted to you, porque es un vicio tu piel
Baby I'm addicted to you quiero que te dejes querer.
I'm addicted to you, porque es un vicio tu piel
Baby I'm addicted to you quiero que te dejes querer.



Somebody that I used to know


domingo, 19 de agosto de 2012

viernes, 10 de agosto de 2012

Que no se te olvide jamás

Una mañana cuando nuestro nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró en la clase lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:
   - ¿Cómo te llamas?
Me llamo Juan, señor.
¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más! - gritó el desagradable profesor.
   Juan estaba desconcertado.
  Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase.  
Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.
Está bien. ¡Ahora sí! ¿Para qué sirven las leyes?...
 Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta:
"Para que haya un orden en nuestra sociedad"  
"¡No!" contestaba el profesor "Para cumplirlas"
 "¡No!" "Para que la gente mala pague por sus actos"
 "¡¡No!!
   ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!"...
  "Para que haya justicia", dijo tímidamente una chica.  
"¡Por fin! Eso es... para que haya justicia.  
Y ahora ¿para qué sirve la justicia?"
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera. Sin embargo, seguíamos respondiendo:
  "Para salvaguardar los derechos humanos"
"Bien, ¿qué más?", decía el profesor.
 "Para discriminar lo que está bien de lo que está mal"...
Seguir...
"Para premiar a quien hace el bien."
Ok, no está mal pero... respondan a esta pregunta
  ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?....
Todos nos quedamos callados, nadie respondía.  
- Quiero una respuesta decidida y unánime.
¡¡No!!- dijimos todos a la vez.
¿Podría decirse que cometí una injusticia?
¡Sí!
¿Por qué nadie hizo nada al respecto? 
¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica?
  Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia. Todos.
  ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más!  
Vete a buscar a Juan- dijo mirándome fijamente.
Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho.
¡¡¡Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia!!!

jueves, 5 de julio de 2012