Rizwan Khan (Tanay Chheda) es un niño musulmán que se crió con su madre en la India y que sufre de síndrome de Asperger. Siendo un adulto Rizwan se enamora de una chica hindú madre soltera, que vive en San Francisco y cuyo único tesoro es su hijo. Se enamora y le pide que se case con él pero ella le pone un reto a conseguir para ello. Después de los atentados del 9/11, sus vidas llenas de amor y comprensión cambian radicalmente. Rizwan , comienza un viaje para encontrar y reunirse con el Presidente de los Estados Unidos para hacerle saber lo que su esposa le dijo que proclamara a todo el mundo y así poder volver con ella. Es una historia preciosa llena de amor y al mismo tiempo dramática que te conmoverá profundamente y te ayudará ,al mismo tiempo, a entender a las personas que sufren de este síndrome. No te arrepentirás de verla , te lo aseguro. Besitos de colores cariñososss!!!
La tanorexia es... un tipo de adicción que te lleva a querer estar simpre moreno y quees un trastorno que afecta más a las mujeres que a los hombres? Querer estar bronceado todo el año acaba siendo muy perjudicial... Leer más en:http://www.20minutos.es/noticia/722037/0/adictos/sol/moreno/
Sólo se conocen cuatro ejemplares del ’pez con manos rosa’. Karen Gowlett Holmes
Peces pequeños, habitualmente muy llamativos y coloreados, sedentarios y que suelen caminar sobre el lecho del mar con sus ‘manos’ (aletas). Las usan para andar incluso más que para nadar. Son peces caminantes.
Los han descubierto miembros de la Comunidad Científica e Investigaciones Industriales de Australia (SCIRO). Después de varios estudios comprobaron amplias diferencias con las 14 especies de ‘peces con manos’ conocidas hasta el momento. Se han detectado nueve especies inéditas. Todas son especies en riesgo; por ejemplo, sólo se conocen cuatro especímenes de los ‘peces con manos rosas’. Hace más de 10 años que nadie ha vuelto a ver uno. El último fue grabado en la península de Tasmania en 1999. Continuar leyendo ‘Nueve nuevas especies de peces que caminan con las “manos”’
En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer. Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido. Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo. Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos. Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?... “España va bien”. Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes. Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis. Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios. Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”! Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
Un hombre fue llevado de emergencia a un hospital administrado por monjas, donde lo operaron del corazón.Después de la operación, el hombre despertó y una monjita estaba a su lado. - Señor Pérez, la operación fue un éxito. Sin embargo, necesitamos saber cómo piensa pagar la cuenta del hospital. ¿Tiene usted seguro de gastos médicos? - No. - ¿Puede pagar en efectivo? - Me temo que no, hermana. - Entonces, ¿tiene usted parientes cercanos? - Sólo mi hermana, pero es una monja solterona sin un centavo. - Disculpe que lo corrija. Las monjas no son solteronas; ellas están casadas con Dios. - ¡Magnífico! ¡¡Por favor, enviele la cuenta a mi cuñado... Y ASÍ NACIÓ EL "QUE DIOS TE LO PAGUE"...
¿A qué no sabías esto? Mi amigo Pepe de Málaga me lo mandó y quiero compartirlo contigo. Besitosss!!!
Una pareja que está en el juzgado divorciándose discute sobre de la custodia de la hija. La mujer se levanta y le dice al juez: "Yo traje a esta niña al mundo con mucho dolor y sufrimiento, la custodia me debe corresponder a mí".
El juez se dirige al marido y le dice: "¿Qué tiene que decir en su defensa?"
El hombre se sienta por un rato contemplando el ambiente y luego dice lentamente: "Sr. Juez, si usted mete una moneda en una máquina de bebidas y sale una Pepsi, ... ¿de quién es la Pepsi, de la máquina o suya?".